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Olympus OM-D E-M5, Primer Contacto

A la vista de las pocas que corren por ahí, de la entrega a cuentagotas que Olympus está haciendo tanto a las tiendas físicas como online y que algunos distribuidores dan fechas a uno o dos meses vista, debo decir que soy un privilegiado poseedor de una Olympus OM-D E-M5.

Pregunté por ella un par de veces en el triunvirato fotográfico del centro -Foto K, Nivell 10 y Casanova foto- pero los rumores sobre las fechas de llegada de la E-M5 no parecían muy exactos. Así que hace casi un mes me apunté en la lista de espera de Foto K y anteayer me llamaron para echarle un vistazo. Dos son compañía, tres son multitud, por lo que aproveché el viaje para vender la Olympus E-PL1 y quedarme con la E-P3 y la E-M5. Me gusta tener dos cuerpos de cada montura. De esta manera puedo tener mi objetivo standard y mi angular favoritos siempre listos y tengo un cuerpo de reserva (¿habéis probado de cambiar el objetivo de una PEN en el invierno centro europeo? La cámara se queda en coma un rato).

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Tamaño y peso

La Olympus E-M5 es pequeña. Fue lo primero que llamó mi atención al verla. Te pasas tantas semanas o meses imaginando y soñando cómo será la cámara deseada que, en tu cabeza, pierde proporciones. Es ligeramente más grande que la Olympus E-P3, aproximadamente un centímetro más de altura y otro más de profundidad. Acostumbrado al peso de la E-P3 se nota al primer contacto que la E-M5 es más pesada que sus hermanas pequeñas PEN. Ese aumento de peso refuerza la sensación de reducido tamaño; como si el tacto no coincidiera con la vista. La E-M5 pesa 425 gramos y alrededor de 650 gramos si le añadimos las empuñaduras horizontal y vertical HLD-6G y HLD-6P. Este peso hace a la E-M5 en una cámara suficientemente ligera como para poder llevarla siempre encima y con un peso adecuado para aumentar la estabilidad.

Manejo

Como ya sabréis por aquellos medios online que han tenido en sus manos modelos de preproducción o modelos finales las primeras veces que utilizas la E-M5 piensas que tus manos han crecido o que quizá la cámara es realmente pequeña. Justo después de pensar "por favor, que manazas tan grandes" recuerdas que ocurrió lo mismo al pasar de la E-PL1 a la E-P3. Es cierto que al principio tocas el botón equivocado o incluso varios botones a la vez. Que no cunda el pánico. La memoria muscular ya se encargará de que dentro de poco todo esté en su sitio.

Aunque no me hubiera importado una E-M5 unos milímetros más grande si eso aportaba unos botones mayores ese primer desajuste entre dedos y botones se va reduciendo conforme la usas. En dos días de uso ya me he hecho con la cámara. Además, su alto nivel de configuración permite poner las funciones en el botón que quieras y configurar qué valor modifica cada dial en cada uno de los modos (P, A, S, M y iAuto). Si además has añadido la empuñadura vertical dispondrás de dos botones de función extras. Estos quedan a la altura del pulgar derecho disparando vertical pero un poco alejados cuando se hace en apaisado. Pulsarlos mientras miras por el visor electrónico integrado puede llevar a mover involuntariamente el dial de la empuñadura vertical por lo que he acabado por pulsarlos con el pulgar izquierdo, teniendo apartar momentáneamente la mano izquierda del objetivo. De nuevo, hubiera sido un detalle añadir dos botones de función extras en la parte izquierda de la empuñadura pero no creo que sea algo que no pueda solucionarse a base del perfeccionamiento por repetición.

Al utilizar un visor electrónico en la serie PEN este queda por encima de la zapata del flash y sobresale lo suficiente de la cámara como para que la mano derecha no toque la cara cuando acercas el ojo al visor. No ocurre lo mismo en esta serie OM-D, en la que el visor electrónico, al estar integrado y no tener bahía de conexión, queda más cercano a los controles y, por tanto, también a la mano, que en algunas ocasiones toca la cara al acercarla al visor.

Una de las ventajas de los objetivos m43 es su reducido tamaño pero esta puede convertirse en inconveniente al trabajar en manual ya que a veces, al sujetar el objetivo, tocas con la mano el aro de foco. Ocurre lo mismo en la E-M5 con un agravante. Como he comentado, los controles están tan apretados que, a algunos, la mano nos toca la cara al mirar por el visor. Esto hace que para adoptar una posición cómoda algunas veces el ojo no lo tengamos completamente pegado al visor dificultando la visión y la tarea de enfocar manualmente. Por eso, por ahora, he decidido colocar el M.Zuiko OM 50mm 1.8 en la Olympus E-P3 y el pancake Panasonic 14mm 2.5 en la E-M5. Aquellos que utilicen su M43 mayoritariamente en trípode agradecerán el cambio de ubicación de la ranura de la tarjeta de memoria SD. Ahora esta se ubica en el lateral de la cámara, a la derecha de la pantalla. De esta manera se puede retirar la tarjeta SD sin tener que desmontar el anclaje del trípode, pudiendo permanecer en la cámara. Lo mismo ocurre con la batería si llevas montado la empuñadura vertical ya que el espacio para la batería se encuentra en un lateral.

Accesorios

Ya sea por motivos de espacio, por que el visor electrónico hubiera creado sombras a la derecha o para aumentar la apariencia de semiprofesionalidad de la cámara, la E-M5 no lleva flash integrado. Olympus ha decidido esta vez añadir un flash externo (FL-LM2) al kit incluido en la compra de la cámara. Este flash de número guía 10 a ISO 200 se acopla a la zapata ubicada encima del visor y recibe la alimentación de la bahía AP2. Hasta el momento el uso de este flash externo, como relleno, me está dando mejores resultados que los que obtenía con los flashes incorporados de la gama PEN.

, 2012

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